Oro parece, aceite de oliva es
Oro parece, aceite de oliva es
Su precio ha subido en un año un 44 por ciento, y los robos se suceden como si, en lugar de un artículo de primera necesidad, fuese la joya de la corona
Precios abusivos que no se corresponden con el precio pagado al productor, robos de película y nervios entre el sector: el aceite español vive un año difícil.
Tatiana Ferrandis - Madrid.-
Aliñar la ensalada nos empieza a salir caro. «Un día de estos vamos a tener que dejar de comprar aceite de oliva», dice una señora mientras mira y compara los precios de las distintas marcas que acaparan las estanterías de un supermercado. Suspira porque éste empieza a ser casi un alimento de lujo. Las últimas estadísticas publicadas delatan que el precio del aceite de oliva, el producto más inflacionista de la cesta de la compra,junto a la anchoa, está por las nubes: ha vuelto a subir. Según los datos presentados esta misma semana por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, durante el pasado mes de abril su precio se incrementó un 2,3 por ciento. Es un ritmo menor respecto a los meses anteriores, pero la cifra anual es alarmante: de abril de 2005 a abril de 2006 la subida fue de un 44,04 por ciento.
El aceite, un producto de primera necesidad, casi se ha convertido en «la joya de la corona» de las cocinas españolas. Y, como si de una joyería se tratara, hace unos días saltó a las primeras páginas de los periódicos una noticia poco habitual: una banda de ladrones «muy preparados» asaltaron la Sociedad Agraria de Transformación El Olivo de Jaén y robaron con cisternas cien toneladas valoradas en 400.000 euros.
La industria tiene su propia opinión. Culpa de esta «subida imparable» a la actuación de las grandes cooperativas y asegura que este aumento «no está justificado por causas objetivas del mercado, ya que hay suficiente producción para atender la demanda interior y exterior». Así lo aseguran el presidente de la Asociación Española de la Industria y Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), José Pont, y el de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac), Pedro Rubio, quienes están de acuerdo con que «el sector atraviesa una situación extremadamente complicada que empezó con el incremento de los precios en origen que se produjo a partir de la primavera de 2005». Las causas fueron, primero, las heladas y, después, la sequía.
Producción más que óptima.
Sin embargo, la recolección durante la campaña 2005/2006 (desde el 1 de noviembre al 31 de octubre) fue de entre 830.000 y 850.000 toneladas, muy por encima de las previsiones iniciales, que situaban la producción en 600.000 toneladas. «Se trata de una cantidad que ofrece una disponibilidad del producto que no justifica este alza en los precios». Además, insisten en que la repercusión en los precios de venta al público ha sido más moderada debido a que los industriales no han trasladado al precio final del producto todo lo que se ha incrementado en origen. Así se logra estabilidad que no ponga en peligro la cuota de mercado del aceite de oliva. Aun así, éste «es el más alto y prolongado de la historia» porque está entre los 4 y 4,2 euros por kilo cuando, según la industria, debería estar «en torno a los 2,8 y al final, el consumidor acaba pagando cinco euros por litro».
Una crisis que para entenderla hay que poner sobre la mesa «lo que ha subido para el consumidor y para el productor. El aceite baja desde enero para el productor», explica el propietario de una cooperativa en Jaén. Y aclara: «Llegó a alcanzar una cotización de 700 pesetas por kilo –nosotros siempre hablamos de kilos y los consumidores compran litros–. Un kilo da para envasar 1,2 litros aproximadamente, o sea, que si a nosotros nos pagan a 500 pesetas el kilo, en realidad nos pagan el litro a unas 420. Antiguamente, con el diferencial kilo/litro había suficiente margen como para envasar el aceite y comercializarlo».
Sequía y heladas.
El pasado fue un año climatológicamente espantoso, la mayor sequía del siglo, dicen, se unió a unas heladas terroríficas que hicieron mucho daño a los olivos y, por tanto, a la producción. La cosecha que se ha recogido en el período de diciembre a marzo ha sido mala. Señalan que, por eso, el año pasado subió tanto el precio, porque se preveía que iba a haber poco aceite y que, incluso, iba a faltar: «Entonces los grandes envasadores no pudieron impedir la subida, pero ahora, como ya se ha recogido la campaña y habían comprado caro ahora tienen que vender más todavía con unos márgenes, a mi juicio, abusivos. Ese es el problema en la agricultura, que al productor le pagan muy poco y ellos ganan mucho. Su precio baja sin parar desde enero –está a unas 560 ptas./kilo– y en el mercado sube a marchas forzadas ¿Por qué? Porque los envasadores están haciendo su agosto. Dicen que compran para asegurar el consumo», asegura. ¿Entonces? «Las cosas volverán a su cauce cuando se hayan forrado, ya que hay quienes se están embolsando un margen del 60 ó 70 por ciento. No puedo entender cómo en una tienda una botella puede costar seis euros cuando al fabricante le cuesta 3, 20 pero no el litro, sino el kilo, que te da para hacer 1,2 litros. Cuando un mercado se domina con cinco o seis personas es muy fácil ponerse de acuerdo». Una teoría que «es totalmente falsa» para el director de Asoliva, Juan Vicente Gómez: «Es la eterna canción, según ellos, la industria siempre se está forrando. He llegado a oír en una reunión a un representante de un sindicato agrario que aseguraba que vendían a 400 pesetas mientras nosotro s los hacíamos a 700 sabiendo que era mentira. Luego lo tuvo que reconocer, claro. Mira, el grupo SOS Cuétara, líder en el mercado aceitero y propietario de Carbonell y Koipe, perdió 25 millones de euros el año pasado. Hemos solicitado en Bruselas la apertura de un contingente porque se veía venir esto, porque España es el líder de producción mundial y, a nivel internacional, nuestra cosecha es decisiva para los precios internacionales». Gómez cifra en torno a las 800.000 toneladas la producción estimada de este año, ya que en enero se habían cosechado 640.000, que distan mucho de la campaña 2004/2005, con 989.000 toneladas, o de las 1.416.000 del año precedente. La crisis se sive cruda.
Qué debemos saber
Conservación: Lo suyo es alejarlo del calor, del aire, de la humedad y, sobre todo, de la luz. La temperatura óptima son 20º. Debe mantenerse cerrado, pero nunca en recipientes de hierro, sino de vidrio, latón o de acero inoxidable.
Consumir: antes de un año desde la fecha de envasado.
Color: Oscila del amarillo verdoso al verdoso dorado.
No rellenar recipientes que contengan asientos de aceites viejos sin limpiar antes el recipiente, ya que lo estropearía.
Para dejar de fumar. Un remedio popular dice que si cada mañana se toma en ayunas cinco gotas, poco a poco se deberían ir eliminando los efectos adictivos de la nicotina.
Está rancio cuando ha sufrido un proceso autoxidativo a causa de un contacto prolongado con el aire.
Está apagado si ha perdido sus componentes aromáticos por exceso de temperatura.
Está avinagrado si su sabor recuerda al vinagre.
Está afrutado si recuerda al olor y al gusto de la fruta sana y fresca.
El sabor amargo no sólo es típico de aceitunas verdes. Aquí entran la picualo ya la cornicabra.

