EN UN LUGAR DE LA MANCHA El seudofeminismo almodovariano Por Horacio Vázquez-Rial Me encantaría hablar alguna vez de cine. Pero no puedo porque cada vez que voy al cine me encuentro con otra cosa. En este caso, con Almodóvar. Con una película titulada Volver, en la que una Penélope Cruz pretendidamente disfrazada de Anna Magnani –para que al público no le queden dudas, hay una cita explícita en una tele, tele dentro del cine– canta el tango homónimo en versión seudoflamenca con la ostensible intención de que las cenizas de Gardel –el hombre murió quemado– den unas cuantas vueltas en su tumba. Confieso que me he visto sorprendido desde el principio, cuando apareció en la pantalla el sello del Ministerio de Cultura, no después del detalle de los productores privados y la consabida frase "con la ayuda de", sino antes, como anunciando que lo que se va a presenciar es un producto oficial. Y lo es.
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