El PSC y el PP
Pablo Sebastián
http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=opi&fech=20/05/2006&name=manantial
Todas las genialidades políticas que desarrollan el ministro Montilla y el presidente Maragall desde hace un año han acabado convertidas en un penoso espectáculo del que luego se han tenido que arrepentir, dar marcha atrás, pedir excusas y rectificar. Alguna de ellas, como la OPA de Gas Natural o el Estatuto catalán, sigue produciendo quebraderos de cabeza a estos dos genios del disparate catalán que apadrina el presidente Zapatero desde el palacio de la Moncloa, y que acaban de abrir la puerta a otro escándalo político con la presentación de la campaña del PSC en el referéndum del Estatuto catalán, en la que su eslogan principal dice así: “El PP usará tu ‘no’ contra Cataluña”.
Se trata de una patada del PSC a la Esquerra en el trasero del PP. Pero sobre todo se trata de una desvergüenza política que incluye una calumnia ilegal porque se acusa al PP de actuar contra Cataluña por defender posiciones democráticas y además constitucionales. Y a Maragall esto le parece una iniciativa llena de agudeza y a Montilla una idea espléndida. O sea, oponerse desde Cataluña al Estatuto es atacar a Cataluña, y así lo entiende Zapatero, ese presidente del Gobierno que se comportó como un hooligan en el palco del estadio de París durante la final del Barça, que la razonable hinchada azulgrana ha festejado con el destrozo del centro de Barcelona, haciendo en la calle lo mismo que sus políticos hacen en el Gobierno o el Parlamento catalán.
Hasta dónde va a llegar todo esto? Nadie lo sabe. Ni esto ni la secreta negociación con ETA, que sigue en marcha por vías clandestinas y sobre la que apenas nos llega la versión de los etarras recordando al conjunto de los españoles el alto precio político que exigen por su decisión de no matar. Pero unas cosas con otras —ayer llegaron a Canarias otros 500 inmigrantes ilegales— nos ofrecen un horizonte político preocupante, donde se vulneran las más elementales normas de la democracia: campañas políticas calumniosas; detención por la Policía de militantes políticos —se ha sabido que el pasado martes en Móstoles dos jóvenes fueron detenidos y maltratados por decir “¡viva la República!” durante una visita oficial de los Príncipes de Asturias—, expulsión de diputados de la oposición del Parlamento, control de todos los medios audiovisuales de comunicación y ventajas judiciales y políticas a ETA y Batasuna, como la suspensión de la condena de Otegi y la ausencia permanente del fiscal general en todo lo que concierne a la defensa de la legalidad frente a ETA y su entorno.
Ésta es, para colmo, la España del talante, la democracia, las libertades y la transparencia política, como muy bien se ve en la campaña catalana del PSC-PSOE, que además se va a convertir en objeto de decisión judicial, de previsible sentencia a favor del PP, y de acicate para que ERC y el PP redoblen sus esfuerzos en contra del Estatut. A la vez, esta situación lo que transmite es el miedo del PSC al resultado del referéndum. Sobre todo porque temen a ERC y al PP, pero también a sus propias bases, a los jóvenes de CiU y a los catalanes con sentido común que no desean seguir subidos en esta espiral de la desvergüenza política y del acoso a las libertades y al juego democrático. Pero ¿no van a parar? En absoluto, esta crisis democrática, de libertades y de identidad nacional irá a mucho peor. Basta con que se empiecen a organizar las famosas mesas del debate político vasco. Ya lo verán.

